No todos los análisis cumplen la misma función. Una empresa alimentaria puede necesitar controles sobre producto terminado, materias primas, superficies, ambientes, manipuladores u otros elementos del proceso.
Smel Food permite organizar el Plan de análisis en distintos tipos, evitando que todos los controles queden mezclados en una única tabla difícil de interpretar y mantener.
El Plan de monitoreo ambiental permite gestionar análisis sobre superficies, ambiente, manipuladores u otros puntos relacionados con el entorno de producción.
Este tipo de plan es especialmente útil para controlar peligros microbiológicos asociados a zonas de trabajo, equipos, utensilios, superficies de contacto, ambiente de salas o prácticas higiénicas del personal manipulador.
Smel Food permite relacionar estos controles con etapas, peligros y valores concretos, facilitando una planificación más clara y coherente.
El Plan de análisis de producto terminado permite definir controles sobre los productos elaborados por la empresa.
En este caso, Smel Food permite vincular los análisis con los productos incluidos en el sistema y organizar las frecuencias de forma que los controles respondan al riesgo y a la necesidad real de verificación.
Esto ayuda a evitar planes excesivamente genéricos, en los que se analizan productos o parámetros sin una conexión clara con el peligro que se quiere controlar.
El Plan de análisis de materia prima permite gestionar controles sobre materias primas e ingredientes recibidos de proveedores.
Este enfoque es especialmente útil cuando existen peligros asociados al origen, composición, legislación aplicable, proveedor, histórico de resultados o criticidad de la materia prima.
Smel Food permite que estos análisis se gestionen de forma diferenciada, manteniendo trazabilidad entre la materia prima, el peligro identificado y el control analítico definido.
Además de los planes anteriores, Smel Food permite gestionar otros análisis que no encajan directamente en monitoreo ambiental, producto terminado o materia prima.
Esto permite incorporar controles específicos de la empresa, verificaciones puntuales, análisis extraordinarios o controles definidos por requisitos internos, legales o de cliente.
La ventaja es mantener todos los análisis dentro de un mismo sistema, pero sin perder la diferenciación necesaria para gestionarlos correctamente.