Diseñar y gestionar Planes de análisis para distintos ámbitos de control: monitoreo ambiental, producto terminado, materia prima y otros análisis.
Conectar los planes de análisis con los peligros identificados en el sistema de seguridad alimentaria, evitando que el Plan de análisis sea una tabla aislada sin relación clara con el riesgo real.
Definir análisis en función del tipo de peligro, el producto, la materia prima, la etapa, la superficie, el manipulador, el ambiente u otros valores concretos que deban controlarse.
Justificar las frecuencias analíticas en base al riesgo, teniendo en cuenta la probabilidad, la gravedad y la significancia del peligro.
Definir los meses en los que debe ejecutarse cada análisis y transformar la frecuencia teórica en una planificación anual clara.
Construir un Calendario de análisis en el que se visualizan, mes a mes, los controles previstos y generar un Programa de análisis operativo, con los análisis que deben ejecutarse, sus fechas, responsables, valores a analizar y estado de seguimiento.
Registrar resultados analíticos, indicar si han sido correctos o incorrectos, añadir observaciones y adjuntar informes de laboratorio u otras evidencias.
Mantener trazabilidad entre peligro, análisis, valor analizado, frecuencia, resultado, evidencia y verificación.
Controlar el coste unitario y el coste anual del Plan de análisis, permitiendo revisar el impacto económico de los controles definidos.
Detectar análisis pendientes, resultados incorrectos o controles que requieren seguimiento, reduciendo la dependencia de hojas Excel, recordatorios manuales o revisiones dispersas.
Facilitar la defensa del Plan de análisis ante auditorías IFS, BRCGS, FSSC 22000 u otros estándares de seguridad alimentaria.
Hacer que el Plan de análisis deje de ser una tabla estática y pase a ser una herramienta de control, seguimiento y toma de decisiones basada en el riesgo.